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octubre 31, 2008

Las diferencias

Cada vez es más notoria la diferencia entre el futbol europeo y el mexicano. Siempre se habla de este tema. Parece que estamos a años luz de tener un campeonato con ingredientes tan especiales como en el viejo continente. No es una cuestión de decir que se sabe más que otros, ni mucho menos. Es más buen una realidad inobjetable.

Una de las diferencias más claras es el sistema de competencia. De ahí parecen venir muchos de los males del balompié azteca. En casi toda Europa, y tomando más en cuenta las mejores ligas del planeta, se juega el legendario torneo largo de 38 Más o menos jornadas.


En algún momento los torneos cortos en México fueron atractivos. De hecho siguen siéndolo. Pero han pasado de moda. Es cierto, donde manda don dinero no se puede hacer mucha cosa. La Liguilla parece ser el principal inconveniente de esta marcada diferencia. La denominada “fiesta grande” opaca tanto al “pre-copeo” que los equipos les importa poco perder cuatro o cinco partidos seguidos ya sea en un fortín como el Estadio Jalisco o el Azteca, ni el América ni las Chivas son invencibles en casa.

No podemos cegarnos y decir que el Barça o el Manchester United o el Real Madrid siempre ganan en sus respectivos campos, pero es cierto que cualquiera que sea el rival, tiene que jugar muy bien al futbol para conseguir una victoria a domicilio.

De momento creo que hablando de competencia y ganas de sobresalir, nuestro futbol ni siquiera podría ser comparado con el futbol de Segunda División en España especialmente.

Hablando de futbol de Segunda en España, hemos tenido la oportunidad de hablar con un viejo conocido del futbol en Culiacán. Se trata de Juan Manuel Lillo, que actualmente entrena a la Real Sociedad en la división de ascenso en la madre patria. “Juanmalillo” está obligado a colocar en la elite a uno de los equipos más ricos en historia del balompié ibérico. Los de San Sebastián son como los Tigres de la UANL, han vivido un caso similar, bueno los españoles continúan con el drama. Jugaron la Champions League en la temporada 2004-2005 y en el 2007 ya estaban jugando en Segunda. Así de competitivo es el futbol de Europa, un día los más grandes están arriba y al otro surgen equipos que no solo animan la Liga, sino que le dan ese sabor tan especial del que solemos hablar.

En México la esperanza de que el América baje a Primera “A” es casi como un sueño “guajiro” pero ya del tema de la tabla de descenso me da pereza escribir.

junio 15, 2008

Un hombre con mala suerte

A Juan Manuel Lillo lo conozco porque dirigió en México al equipo de mi ciudad; Dorados de Sinaloa. Acepto que cuando fue anunciado por ese equipo la primera reacción fue negativa. No tenía idea de quien se trataba ni nada. Solo sabía que era español y que había estado cerca de entrenar al Barcelona.

La primera vez que hablé con Lillo fue en el 2005. Inolvidable aquel 3 de septiembre. Hablamos de sus planes con los Dorados y de su aventura en el futbol mexicano. Desde que lo conocí sabía que era sincero y que era un hombre leal, sensato pero sobre todo inteligente. Todo un conocedor del futbol, uno de esos a los que llaman filósofos.

"Cuando uno toma una responsabilidad debe acatar las consecuencias. No hay engaños en la vida". Palabras de un Lillo profesional y enamorado de su profesión. Es curioso pero esa noticia fue apenas la segunda que había publicado en el Diario Récord, periódico donde sigo con mi carrera y en donde el trato hacía él entrenador vasco nunca fue el mejor. Cuando fue contratado publicamos en la portada una foto de él con la leyenda "Espejo monumental" en alusión a los colonizadores españoles que cambiaban espejos por oro a los indios americanos. Nosotros creíamos que de igual manera Lillo venía a vender espejitos, sin embargo fue todo lo contrario.

No fue hasta dos meses después (2 noviembre de 2005) que empezamos a entablar una relación especial. Casi siempre hablando de futbol y de muchas otras cosas que se mueven en el mundo. Recuerdo ese día cuando me recibió en su casa. Algo raro porque siempre prefirió mantener su entorno alejado de la prensa.

"Uno compite para ganar, no compite para gustar. Puedes perder, pero eso no te dice que seas un inútil o andrajoso", sinceramente no recordaba con exactitud esas palabras pero las encontré hurgando en mis archivos de cuando iniciaba en este camino de la información deportiva. En sus equipos, "El profe" (como se le conoce a los entrenadores en México) siempre trató de ganar dando buenas muestras de buen futbol. No le importaba ir perdiendo por 4 ó 5 goles, siempre intentaba gustar hasta los últimos momentos.

Lillo inició su duro trajinar con el modesto equipo del Castilla en la Segunda División de España, después emigró al Salamanca con los que consiguió un ascenso desde la Segunda B hasta la Primera División Española. Después pasó al Oviedo, Tenerife y culminó su participación en la “Liga de las Estrellas” con el Zaragoza.

En el libro “Cuentos de futbol”, Jorge Valdano cataloga a Juan Manuel Lillo como “El Raúl de los entrenadores”. Esto ya que Lillo se convirtió en el entrenador más joven en dirigir en la Primera División en España (cómo te quedó el ojo Misterdato?)

Sin embargo, a Lillo la suerte siempre le ha jugado malas pasadas. Inolvidable el descenso con los Dorados a pesar de haber culminado octavo en el último torneo y tras haber clasificado a la Liguilla final del futbol mexicano, nunca pudo dirigir en esa instancia ya que el maldito, nefasto y obsoleto sistema de descenso del balompié Azteca obligó al equipo a perder la categoría por dos pésimos torneos donde Lillo no tuvo nada que ver.

Tiempo atrás Juanma y Guardiola perdieron la oportunidad de pertenecer al Barcelona donde de haber ganado las elecciones con Lluis Bassat, Lillo se habría convertido en primer estratega del Barça y Pep en su segundo, sin embargo, las urnas reflejaron otros gustos por parte de los socios culés; "nada más por eso no dirigí al Barça" me comentaba Lillo con una sonrisa irónica cada vez que salía el tema (que no eran muchas veces ya que "Juanmanuelillo" prefirió siempre manejar un bajo perfil).

Fue el 30 de abril de 2006 la última vez que lo vi frente a frente, sin embargo, nunca pude hablar de nuevo con él hasta que llegué a España. Lo entrevistamos en el programa de radio "La MS" de Radio Privilex y hablamos de la Real Sociedad y otras tantas cosas.

Precisamente este tema viene al caso tras el desastre de la Real esta temporada en la Segunda División de España. Pero la culpa no es total del entrenador, Lillo llegó a un equipo lleno de dudas y con una mastodóntica junta directiva que parece no saber que rumbo tomar.

Arribó en la última parte del torneo y al final no pudo cumplir con la meta de regresar a Anoeta a la Primera División. ¿Mala suerte? Difícil contestar esa pregunta. Sin duda las críticas hacía el entrenador no se harán esperar en estos días. Injusto o no, así es la vida. Así es el futbol.

Muchos ya se atreven a crucificarlo y a señalarlo como el gran culpable del fracaso de la Real. Yo le defiendo y sé que en otras dimensiones su trabajo sería más destacado. Ahora vuelve a escena en Can Barça y está cerca de pertenecer al staff técnico de su gran amigo Pep Guardiola. Ahí su historia podría cambiar rotundamente, eso esperamos aquí.
Este reportaje sobre Lillo y sus Dorados es buenísimo. Disfruta.