Hace unos 3 años cuando Frank Rijkaard tenía en la cima del futbol mundial al Barcelona muy pocos habrían imaginado el recorrido que ha tenido el equipo blaugrana hasta terminar como campeón de invierno rompiendo récords y rompiendo esos esquemas del pasado.El Barça de Rijkaard apasionaba, hacía creer que ese equipo podría convertirse en un equipo de referencia histórica, y así lo fue, sin embargo no al grado que todos creímos que llegaría. La vida como el futbol da muchas vueltas. A Rijkaard se le cayeron todos los planes y se quiso alejar de uno de los mejores equipos montados en la historia del futbol mundial.
Pero en este mítico y misterioso deporte no solo valen los buenos jugadores. Los culés se confiaron y con un par de años en el cielo creyeron ser los dioses del paraiso. Su vanidad humana no les permitió seguir ni a Rijkaard ni a muchos miembros de esa generación blaugrana.
Todo se derrumbo como un castillo de cartas de baraja. Pero llegó el gran salvador. No, no era Barack Obama, era Pep Guardiola. El verdadero genio del Barça que demuestra que todavía a estas alturas se puede ilusionar a la gente con buen futbol y buen espectáculo.
Este Barça de Pep es mucho, pero muchísimo mejor que el mejor de los equipos culés de toda su historia. Un verdadero equipo de época que si sabe reflejar la experiencia del pasado, su futuro es más esperanzador que el más prodigioso de cualquiera de sus canteranos.
Pep ha sabido controlar un vestuario lleno de pretenciones y de pretenciosos. Ha dejado claro que en un equipo de futbol se está para eso, para jugar al futbol y si se puede, jugar bien. Ese enfermizo amor por convencer a las mismas convicciones que lleva dentro, hace que Guardiola sea un incansable, y de momento inalcanzable, entrenador, de esos que poco a poco se van extinguiendo.
Pero la llama de Pep es de muy dentro. Arde como las brazas y quema como la gasolina. Todo eso sin Ronaldinho y sin otros mercenarios del futbol que solo les interesa el ganar y ganar más dinero dentro de este desinteresado y hermoso deporte.
A este paso, los récords parecerán más inalcanzables, y ojalá Messi no se lesione. Del argentino depende mucho este equipo, y aunque se diga lo contrario no es más que la pura realidad. El Barça con Leo es una cosa y sin él deja de ser muchas cosas. Pero viva la "Messidependencia", no hay nada más bonito en el balompié que alguien te maraville en cada jugada.
El Barça tiene media Liga en la bolsa, pero cuidado que la Champions League es una cosa aparte y cualquier resbalón puede causar una desgracia y ahí, en esas circunstancias conoceremos, o los límites o sabremos si este equipo no los tiene.